martes, 17 de febrero de 2009

Mi dolor por la pérdida de Nino

Hoy no voy a contarles una historia bonita, como las anteriores. Hoy voy a relatarles una historia que es triste. El sábado 14 recogí a un gatito de color plomo de aproximadamente mes y medio de edad. Había un niño (que es muy malcriado) que había maltratado al gatito con un palo y encima le había tirado piedras. Yo no estuve pero mi sobrina vio lo sucedido y botó al chico del sitio, quien regresaba a seguir atormentando al gatito. Cuando regresé, decidimos recoger al gatito y cuidarlo hasta conseguirle un nuevo hogar.
Pasó el domingo tranquilo y el lunes tomé la mala decisión de llevarlo a la veterinaria, pues presentaba un cuadro de caracha en su cuellito. Bueno, el lunes lo llevé, lo limpiaron, lo inyectaron contra la caracha, le cortaron las uñitas, le pusieron su líquido antipulgas y le dieron vía oral, su desparasitador. En la mañana, todo estaba bien. En la noche empezó lo peor. El gatito empezó a arrastrar una patita.
Yo no lo supe hasta el día siguiente, pues en la noche me fui a mi consulta médica (me han operado hace poco). Llegó el martes y mi sobrino me dijo que el gatito tiritaba...me asusté y lo llevé a la veterinaria. Allí, solo le aplicaron una vacuna que contenía vitamina B12. El señor de la veterinaria me dijo que el gatito podía tener miles de cosas: un golpe, una caída, había comido algo que le hizo daño, que estaba débil, que lo recogí ya estando enfermo, en fin. El pobre gatito tenía su barriguita hinchada. Busqué otra opinión médica pero fue algo parecido. Regresé a la veterinaria, casi 3 horas después, pues revisamos con Sarita, la camita del gatito, y encontramos que había botado la leche que le pusimos y había tenido diarrea. Le dijimos esto al señor de la veterinaria y él nos dio un antibiótico para darle al gatito, vía oral, mezclándolo con agua tibia. Sarita le dijo que él lo aplicara pero no tenía agua tibia para hacerlo. Así que tenía que hacerlo yo en mi casa. Así lo hice con una jeringa, empecé a darle el antibiótico, esperanzada que se iba a mejorar y no fue así. El gatito se puso mal, y lo llevamos a otra veterinaria, donde la señorita que nos atendió nos dijo que el gatito ya no tenía reacción, y que estaba muriendo. Grande fue mi dolor que no podía parar de llorar y la señorita me dijo que seguramente algo había comido que le hizo daño y que la aplicación del antibiótico con la jeringa no fue de la forma adecuada, nos empezó a explicar como se aplicaba y yo realmente, no había recibido instrucciones que a un gatito, sólo puedes darle el líquido con jeringa por la comisura de sus labios, nunca de frente porque el líquido se va de frente a sus pulmones y mueren ahogados, situaciòn que en la otra veterinaria no me explicaron.
Con lágrimas en mis ojos, me llevé a mi gatito (ya lo consideraba mi hijo menor) para enterrarlo en el jardín de la casa. Me siento tan triste, recordando su carita de dolor desde la mañana, con sus ojitos llorosos, haciendo lo que me habían indicado, con la esperanza de salvarle la vida y no sucedió así. Me siento fatal. Ahora Nino, descansa en nuestra casa, ya es parte de mi familia, te quiero mucho pequeñito, hice lo que pude por ti, pero todo mi esfuerzo fue en vano porque igual te fuiste. O quizás Dios quería un angelito hermoso como tú, para que le acompañaras. Pequeñito, estabas tan débil, y sufriendo tanto, eras tan hermoso, hubieras sido un gran compañero. Adiós pequeño Nino, te quiero mucho, apenas estuviste unos días con nosotros, pero no te olvidaré. Siempre recojo gatitos, y los llevo a la veterinaria, pero nunca pensé que podía pasarme esto. Te quiero pequeñito, eres un ángel del cielo y quiero que sepas que siempre te recordaré. Te amo pequeñito!

sábado, 14 de febrero de 2009

La llegada de Malena

Ustedes se preguntarán...y quién es Malena? quizás una linda niña o una bella señorita, bueno, sí, es bella, es linda, pero es ... una gatita. Así como les cuento, Malena es una adorable gatita de color blanco y amarillo, que llegó por una casualidad. Resulta que fui al mercado de Lince, y bajo un carro, en un charco de agua, lloraba sin cesar, un gatito. Me dio tanta pena (el dolor del animalito) y tanto coraje (la indiferencia de la gente), que le hablaba, hasta que llegó una señora con su hijo, un niño de unos 9 años, quien se metíó debajo del carro y sacó al gatito, todo sucio, todo mojado, seguía llorando. Se aproximó otra señora que nos contó que en ese mercado había una mujer con su puesto de jugos, que la muy infeliz había matado a la hermanita de Malena, y a Malenita la había golpeado y lanzado al charco de agua sucia. Las señoras me dijeron que me lo llevara (pensàbamos que era machito), pero en casa ya tenía a Mikito y pensé que Pedro se iba a molestar.

De todos modos, me llevé al gatito y le dí leche y comida. Al día siguiente, lo bañé y grande fue mi sorpresa ver que era blanco y rubio. Lo llevé al veterinario y me confirmó que era hembrita. La tuvimos en el primer piso, pero Mikito celoso, la empezó a maltratar, y la entregué a mi amiga Sarita (vive en el segundo piso), quien es un ángel con las mascotas. Ya de eso, más de un año. Incluso Malena ya fue mamá de cuatro hermosos gatitos, que con ayuda de Sarita, ya encontraron hogar.

Ahora, cuando la veo a Malena, tan grande, tan hermosa, recuerdo como llegó a casa, y pienso cuàl hubiera sido su destino si no la hubiera traído ese día a casa....gracias a Dios que sí la traje!

martes, 3 de febrero de 2009

La importancia de las mascotas

Siempre tuve esa inquietud de escribir, pero no tenía certeza de qué tema. Ahora que estoy convalesciente de una operación, quiero escribir sobre mi gato. El se llama Mikito. Mikito llegó a mi vida un 08 de junio de 2006. Tenía más o menos un año y medio de edad. Durante todo este tiempo, me ha demostrado que las mascotas son mucho más que simples animalitos. El se da cuenta de todo, cuando estoy enferma, triste, molesta. El viene y me acompaña y parece que con sus ojazos me dijera: "Marcela, qué te sucede?". Es una gran compañía. No entiendo como hay personas tan crueles que matan a los animales, o los arrojan a la calle. Mikito es muy cariñoso, es celoso, es juguetón, me causa gracia las cosas que hace.

Por ejemplo, cuando Pedro (mi esposo) llega a casa, Mikito se cuadra como un soldadito, en la entrada para darle la bienvenida. A mí me araña y me muerde, pero con Pedro, no puede hacer eso. Creo que sabe a quién hacerle esas cosas y a quién no.

Cuando llegan visitas a la casa, todas las personas tienen que ver algo con Mikito. Sobre todo, las damas. Lo adoran. Espero que Mikito y yo continuemos juntos por un largo tiempo, siempre ayudándonos y acompañándonos. Gracias Mikito, por llegar a mi hogar, me has hecho ser una mejor persona y ser feliz!