Hoy no voy a contarles una historia bonita, como las anteriores. Hoy voy a relatarles una historia que es triste. El sábado 14 recogí a un gatito de color plomo de aproximadamente mes y medio de edad. Había un niño (que es muy malcriado) que había maltratado al gatito con un palo y encima le había tirado piedras. Yo no estuve pero mi sobrina vio lo sucedido y botó al chico del sitio, quien regresaba a seguir atormentando al gatito. Cuando regresé, decidimos recoger al gatito y cuidarlo hasta conseguirle un nuevo hogar.
Pasó el domingo tranquilo y el lunes tomé la mala decisión de llevarlo a la veterinaria, pues presentaba un cuadro de caracha en su cuellito. Bueno, el lunes lo llevé, lo limpiaron, lo inyectaron contra la caracha, le cortaron las uñitas, le pusieron su líquido antipulgas y le dieron vía oral, su desparasitador. En la mañana, todo estaba bien. En la noche empezó lo peor. El gatito empezó a arrastrar una patita.
Yo no lo supe hasta el día siguiente, pues en la noche me fui a mi consulta médica (me han operado hace poco). Llegó el martes y mi sobrino me dijo que el gatito tiritaba...me asusté y lo llevé a la veterinaria. Allí, solo le aplicaron una vacuna que contenía vitamina B12. El señor de la veterinaria me dijo que el gatito podía tener miles de cosas: un golpe, una caída, había comido algo que le hizo daño, que estaba débil, que lo recogí ya estando enfermo, en fin. El pobre gatito tenía su barriguita hinchada. Busqué otra opinión médica pero fue algo parecido. Regresé a la veterinaria, casi 3 horas después, pues revisamos con Sarita, la camita del gatito, y encontramos que había botado la leche que le pusimos y había tenido diarrea. Le dijimos esto al señor de la veterinaria y él nos dio un antibiótico para darle al gatito, vía oral, mezclándolo con agua tibia. Sarita le dijo que él lo aplicara pero no tenía agua tibia para hacerlo. Así que tenía que hacerlo yo en mi casa. Así lo hice con una jeringa, empecé a darle el antibiótico, esperanzada que se iba a mejorar y no fue así. El gatito se puso mal, y lo llevamos a otra veterinaria, donde la señorita que nos atendió nos dijo que el gatito ya no tenía reacción, y que estaba muriendo. Grande fue mi dolor que no podía parar de llorar y la señorita me dijo que seguramente algo había comido que le hizo daño y que la aplicación del antibiótico con la jeringa no fue de la forma adecuada, nos empezó a explicar como se aplicaba y yo realmente, no había recibido instrucciones que a un gatito, sólo puedes darle el líquido con jeringa por la comisura de sus labios, nunca de frente porque el líquido se va de frente a sus pulmones y mueren ahogados, situaciòn que en la otra veterinaria no me explicaron.
Con lágrimas en mis ojos, me llevé a mi gatito (ya lo consideraba mi hijo menor) para enterrarlo en el jardín de la casa. Me siento tan triste, recordando su carita de dolor desde la mañana, con sus ojitos llorosos, haciendo lo que me habían indicado, con la esperanza de salvarle la vida y no sucedió así. Me siento fatal. Ahora Nino, descansa en nuestra casa, ya es parte de mi familia, te quiero mucho pequeñito, hice lo que pude por ti, pero todo mi esfuerzo fue en vano porque igual te fuiste. O quizás Dios quería un angelito hermoso como tú, para que le acompañaras. Pequeñito, estabas tan débil, y sufriendo tanto, eras tan hermoso, hubieras sido un gran compañero. Adiós pequeño Nino, te quiero mucho, apenas estuviste unos días con nosotros, pero no te olvidaré. Siempre recojo gatitos, y los llevo a la veterinaria, pero nunca pensé que podía pasarme esto. Te quiero pequeñito, eres un ángel del cielo y quiero que sepas que siempre te recordaré. Te amo pequeñito!

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